jueves, 7 de junio de 2012

Puede que fuera cosa del destino.

Aquella mañana, un sabado a la mañana, abri el cajon y ahi estaba, mi bikini verde con ganas de verano. Como siempre llame a mi mejor amiga y las dos juntas nos fuimos al gimnasio, con las esperanzas de perder esos kilos que ganamos en invierno. Mientras pedaleabamos en las bicis, charlando, tranquilas, vimos a un grupo de chicos en la parte de abajo que estaban jugando al futbol, y con la esperanza de que alguno nos alegrara el dia con su cuerpazo empezamos a mirar.

La verda, que nos llevamos una decepcion, no es que fuesen muy sensuales que digamos, pero habia uno, uno que a mi me llamo la atencion. Era alto, con el pelo marron y cortito y unos ojos claros, que me quitaron el hipo. Vestía  una camisa de deporte negra, una camisa que cubria una espalda que embobaba, mas abajo, un culo sexy, muy muy sexy.

Y pasaron los minutos y no podia quitarle la mirada de encima, no podia dejar de mirale. Y ahora, siempre que lo pienso, puede que fuera cosa del destino que juso a esa hora, ese dia, el y sus amigos quedaran para ir a jugar al futbol al gimnasio y que me fijase en el. Y si no hubiese ido ese dia al gimnasio, si justo ese sabado me quedase tumbada en el sofa, no habria visto a ese chico, el que ahora me alegra los dias y noches.

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