lunes, 2 de julio de 2012

Destino: VANCOUVER

Sentada, en estas sillas tan incomodas del aeropuerto de Frankfurt, Alemania, puedo ver cómo la gente corre de un lado para otro para no perder ese vuelo, con el equipaje de mano buscando su terminal, en estos lugares los minutos pasan en segundos, parece que a la gente no le bastan las  24 horas que tiene el día, como si necesitasen más. Y mientras espero a que salga mi vuelo, pienso en que estarán haciendo mis amigas. Pasear por la orilla, tostarse bajo el sol untadas de crema de arriba abajo, jugando al vóley o simplemente dándose un baño, y es que solo hace unas horas que he estado con ellas y ya las echo de menos, la verdad es que este lugar no es que sea muy entretenido, preferiría estar riéndome con ellas, hablando, contándonos cosas, o estar con él. El, del que tanto he hablado en este blog, ese que alegra mis días simplemente dándome un abrazo, ese al que tanto quiero, preferiría estar junto a él y no entre tanta gente estresada esperando a que las abujas del reloj que se mueven lentamente marquen mi hora de embraque para el vuelo con destino, Vancouver.

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